jueves, 5 de marzo de 2009
¿Qué hacer?
Jónatham F. Moriche
Estimados compañeros y compañeras de Democracia Cívica:
Os remito esta nota a través del compañero Miguel Ángel, a fin de presentarme a la asamblea, siquiera de este modo virtual (por otra parte, tan propio de estos tiempos), y transmitiros mis reflexiones en torno a Democracia Cívica y sus perspectivas en la actual coyuntura.
Me llamo Jónatham Moriche, soy extremeño y vivo en Extremadura (tras muchos años fuera). Soy simpatizante socialista desde hace un par de años, aunque mi biografía política está sobre todo en los movimientos estudiantiles, pacifistas y alterglobalizadores, y en los medios de comunicación alternativos.
Ya desde las movilizaciones del cuatrienio negro del aznarismo mantengo un contacto sostenido con el mundo socialista (el PSOE y la UGT). Desde la divergencia casi siempre, pero con un afán de encuentro y colaboración para el que, puedo afirmar con satisfacción, he encontrado buenos interlocutores “al otro lado”. Tanto que en algunas ocasiones ha dejado de haber “un lado” y “otro”, metidos en faena de parar una guerra, desobedecer una ley injusta, hacer una huelga o recuperar nuestra memoria histórica común.
Con los infinitos matices de la compleja y plural multitud contemporánea, somos cientos de miles los ciudadanos que, después de un largo divorcio con la política institucional, decepcionados y hastiados por un PSOE sin contenidos, una IU sin estructuras y una izquierda radical fragmentada y marginal, volvimos a afluir a las urnas en 2004. Acuciados por un lado por el horror aznarista, pero también esperanzados con el giro progresista de J.L. Rodríguez Zapatero.
Ahora ese abrazo singular (entre la izquierda socialdemócrata y la izquierda radical, la sociedad civil y sus movimientos) está disolviéndose. El PSOE vuelve al centro (o sea, a la derecha); y la sociedad más participativa y exigente, a la abstención.
Lo que ha ocurrido en Galiza hace unos días (lo mismo que ha ocurrido en Italia, lo mismo que ocurrió en Francia...) es el precio de, como escribía hace unos meses un compañero comunista italiano, “un centro a destiempo”. Un centro en una coyuntura que pide izquierda, desprecia las medias tintas y, lo más aterrador de todo, puede ser empujado por la crisis sistémica hacia posiciones reaccionarias, si no dispone de una buena alternativa progresista, una esperanza colectiva que conjure los miedos egotistas de los que se nutren los fascismos.
¿Qué pinta Democracia Cívica en todo esto? Creo que no hay mejores palabras que las que ya están escritas:
“Democracia Cívica pretende ser un grupo de influencia en el PSOE y otros partidos de izquierda para que éstos no olviden, e incorporen a su quehacer político, toda una serie de cuestiones que habitualmente no reciben atención suficiente, bien porque no producen réditos electorales, bien porque de alguna forma amenazan los mecanismos de mantenimiento del poder o a la nomenclatura que en la práctica rige dichos partidos”.
“Las personas que participamos en Democracia Cívica queremos formar parte del espíritu del Foro Social Mundial nacido en Porto Alegre en abril de 2001. Nuestra voluntad es formar parte de este firme impulso reconciliador, articulando un movimiento libre y plural que nos permita participar en este proceso dinámico y permanente de elaboración de alternativas al modelo actual de globalización neoliberal, modelo que impide satisfacer las necesidades mínimas de la mayoría de las personas y de los pueblos”.
En los últimos días he podido comentar con el compañero Miguel Ángel la cuestión que ahora es urgente, perfectamente asentadas como están en estas palabras nuestras premisas fundacionales (y los objetivos de fondo), y que es la misma que ya planteó el abuelito Vladimir hace muchos años: “¿Qué hacer?”. ¿Cuáles son las formas con las que expresarnos y de acción política que en estos momentos resultan óptimas para defender nuestros principios y promover nuestros objetivos?
Mi respuesta se desglosa en dos líneas:
1. DEL PSOE PARA ADENTRO.
Apoyar expresa, decidida y firmemente a los elementos más inequívocamente progresistas y participativos dentro del PSOE, sirviendo de correlato eficaz “por abajo” (las bases, el electorado) a las iniciativas que puedan tomar los sujetos más o menos establecidos del “ala roja” del aparato del partido (IDEAS, Izquierda Socialista, Fundación Sistema...).
Es sabido que en muchos aspectos importantísimos (reforma laboral, energía nuclear...) existe un debate abierto. Un debate que es una auténtica batalla política, que no puede discurrir sólo “en las alturas” del partido y el Gobierno. Las agrupaciones socialistas locales y territoriales no han de enterarse sólo por los periódicos de si se abarata o no se abarata el despido, de si se cierran o no se cierran las centrales nucleares. Miles de militantes y millones de votantes socialistas tienen el derecho a participar activamente en la construcción de la línea política del Gobierno que están sustentando.
2. DEL PSOE PARA AFUERA.
Mantener abierto el contacto con la sociedad civil progresista, con las culturas y la comunicación alternativas, con los movimientos vecinales, ecologistas, pacifistas, etcétera. Participar activamente en sus movilizaciones. Recoger sus propuestas y “proyectarlas” hacia el interior del PSOE, favoreciendo un clima de mutuo conocimiento y aprendizaje, muy en especial en aquellos aspectos en los que la fractura entre el PSOE y su electorado progresista se ha agravado más durante el giro a la derecha de esta segunda legislatura.
Barack Obama dijo hace unos meses que “no es tiempo para planes pequeños”. Los planes pequeños de Touriño o de Walter Veltroni o de Ségolène Royal o de Miguel Sebastián sólo nos valen para conquistar derrotas. No hay que temer más a avivar el debate interno, a poner en cuestión los mecanismos organizacionales, que a los “planes pequeños”.
Sólo tras un fuerte giro progresista, tras un radical retorno a las raíces morales e intelectuales de la izquierda, y tras una radical exploración de las nuevas realidades económicas, sociales y culturales, la socialdemocracia puede enfrentarse a la nueva oleada neoliberal. En caso contrario está abocada al fracaso, a la atomización y a la desesperanza. Si los socialdemócratas no ganamos la batalla a los social-liberales en el interior del PSOE (como del resto de partidos del centro-izquierda europeo), le estaremos regalando la partida a los neoliberales.
Un par de anotaciones finales.
El blog http://democivica.blogspot.com/ ya está activo y se actualiza periódicamente. La idea no es montar otro sitio más de noticias de aluvión, sino seleccionar documentos importantes, significativos, de interés duradero, que puedan fundamentar un debate enriquecedor, útil para construirnos como sujeto político y para presentarnos a los demás en nuestras inquietudes y campos de acción.
Sólo os puedo decir a este respecto: frecuentad el blog, comentad los artículos, sugerid contenidos o temas, participad en las encuestas, pasad la dirección por vuestras listas de correo... La lucha por la hegemonía es una lucha cultural, de valores, de ideas, de conocimientos. Y también tenemos que ganarla.
No todo es Internet. El próximo día 26, Democracia Cívica estará presente en el acto unitario “Contra la crisis, más derechos” en Don Benito (Badajoz), en respuesta a la convocatoria del Foro Social Mundial. Cientos de asambleas, debates y protestas están convocados para las próximas semanas. Y no debemos quedarnos al margen de este movimiento global de contestación a los horrores de la gobernanza neoliberal.
Como podéis ver, Izquierda Socialista figura entre los convocantes de la protesta en Madrid. Y es harto probable que, en las próximas semanas, CC OO y UGT (sindicatos de los que muchos de nosotros somos afiliados o militantes) convoquen también actos en la misma línea. Mi propuesta es hacernos presentes, como red de afinidad política identificable, y como representantes de una línea de pensamiento socialdemócrata nítida e inequívoca, en estas movilizaciones.
Que nadie me conteste que “somos muy pocos”. Porque lo importante no es congregar a las masas alrededor de DC ni ganar mayorías en nada, sino difundir propuestas que merecen y deben ser difundidas. En este sentido, si así lo consideráis oportuno, podemos hacer unas pegatinas y una octavilla para que los activistas de DC se hagan visibles en estas movilizaciones de marzo y las que vengan.
Ya termino y paso la palabra para que prosiga el debate. Espero ávidamente la discusión de estas propuestas que os lanzo. Y que emerjan nuevas propuestas que entre todos podamos reelaborar colectivamente, para hacer de ellas una herramienta de participación política a la altura de los días en que nos ha tocado vivir y luchar.
Un fraternal saludo republicano para todos y todas.
Jónatham F. Moriche